¿Las diferentes combinaciones del conocimiento Tácito y Explícito?
El explícito puede ser fácilmente procesado por una computadora, transmitido electrónicamente o guardado en base de datos. Pero la naturaleza subjetiva e intuitiva del conocimiento tácito dificulta su procesamiento o transmisión de forma sistemática o lógica. Para que este conocimiento se transmita entre los miembros de la organización, es necesario convertirlo en palabras o números que todos entiendan. Es precisamente durante el tiempo que toma esta conversión de tácito a explícito y, de vuelta a tácito, como se crea el conocimiento en las organizaciones.
El conocimiento tácito es subjetivo, nace de la experiencia, es simultáneo y análogo.
El conocimiento explícito es racional, secuencial y digital.
El conocimiento humano se crea y expande a través de la interacción social de conocimiento tácito y conocimiento explícito. A esta interacción se le llama conversión de conocimiento. Se pueden postular cuatro formas de conversión de conocimiento:
- De tácito a tácito, llamada socialización
- De tácito a explícito, o exteriorización
- De explícito a explícito, o combinación
- De explícito a tácito, o interiorización.
La socialización está relacionada con la teoría de procesos grupales y la cultura organizacional y es un proceso que consiste en compartir experiencias. La combinación se origina en el procesamiento de información y tiene que ver con el intercambio de información entre los individuos por diferentes medios. La interiorización se vincula estrechamente con el aprendizaje organizacional y está muy relacionada con el aprender haciendo. La exteriorización es un proceso a través del cual se enuncia el conocimiento tácito en forma de conceptos explícitos, y adopta la forma de metáforas, analogías, conceptos, hipótesis o modelos. La exteriorización es generada por el diálogo y la reflexión colectiva.
Entonces desde mi punto de vista el proceso de creación de conocimiento, entonces, es una espiral. Primero la socialización se inicia generalmente con la creación de un campo de interacción. Este campo permite que los miembros del equipo compartan sus experiencias y modelos mentales. Segundo, la exteriorización empieza a partir de un diálogo o reflexión colectiva significativa en los que el uso de una metáfora o una analogía apropiada ayuden a los miembros a enunciar el conocimiento tácito oculto, que de otra manera resulta difícil de comunicar.





